¿HEMOS INGRESADO A UN NUEVO ORDEN MUNDIAL?

Por: Percy J. Paredes Villarreal

A inicios del presente año, pudimos observar por los diversos medios de comunicación y las redes sociales, un acto deplorable y cuestionable, por parte de las tropas militares norteamericana, al invadir y secuestrar al Presidente de la República Bolivariana de Venezuela Nicolás Maduro y a su esposa la primera combatiente Cilia Flores; posteriormente ambos, fueron trasladado a una cárcel en Estados Unidos, bajo el supuesto argumento que ellos pertenecían a una red criminal denominado “Carteles de los soles”. Y luego de varios días los órganos de justicia estadounidenses han desmentido; demostrando que fue un pretexto para el imperialismo norteamericano, atacar a otro país. De esa manera, observamos la ofensiva comunicacional e intimidatoria del presidente norteamericano Donald Trump, contra otros países que no se encuentran alineados a los intereses del norte.

Asimismo, vemos que el gobierno de Estado Unidos viene asumiendo un nuevo liderazgo en el mundo, mediante el accionar político-militar; cuya finalidad es recuperar su patio trasero. En el que algunos países de este hemisferio están teniendo compromisos económicos y comerciales con otras potencias imperialistas como lo son: China, Rusia, Irán.

De esa manera, bajo el liderazgo del presidente Donald Trump, se inicia la implementación de su “Estrategia de Seguridad Nacional 2025 de Estados Unidos”; el cual se resume en un cambio radical a la “hoja de ruta” que ejecuto el gobierno anterior, Joe Biden del partido demócrata.

Es importante indicar que uno de sus principales paradigmas norteamericano, descrito en este nuevo plan, manifiesta que “Solo los intereses fundamentales de los EE.UU deben guiar la acción exterior del país”; bajo un enfoque supremacista, el cual nos dice: “En todos y cada uno de los principios y acciones, EE.UU. y los estadounidenses deben estar siempre en primer lugar”.

Además en su enfoque y prioridades regionales de la nueva estrategia de seguridad nacional 2025, del imperialismo norteamericano, describe los siguiente: “La estrategia reaviva una versión moderna de la Doctrina Monroe Doctrine, denominada “Corolario Trump”, señalando al hemisferio como zona prioritaria para EE.UU, cuyos objetivos principales comprenden el frenar migración masiva, combatir cárteles y narcotráfico, evitar que potencias como China o Rusia ganen influencia en infraestructura o economías locales, lo que implica reforzar presencia militar y naval, influir en sistemas económicos para generar dependencia favorable a EE.UU., y priorizar seguridad hemisférica sobre compromisos globales extensos”.

De esa manera, se da inicio a un nuevo orden mundial centrado en lo político-militar, de intervención en países para tener el control de los recursos naturales, particularmente el petróleo, entre otros minerales. Dando por culminado la etapa de la  multipolaridad que estuvo centrado en lo económico y comercial, cuyo centro de disputa fueron los territorios mediante el intercambio comercial, el respeto a la diversidad cultural, religioso.

Es importante indicar que la multipolaridad reemplazo a la unipolaridad que se dio inicio a fines de la década de los 90 del siglo pasado, tras la caída del “Socialismo Real” promovido por Rusia, bajo el gobierno de Mijael Gorbachov; fortaleciéndose el orden mundial basado en el capitalismo como sistema político mediante la democracia liberal y representativa, y económico, tras la implementación del modelo neoliberal sustentado en la reducción del Estado, la económica de mercado, y el individualismo.

Este proceso de unipolaridad en el mundo tuvo poco tiempo, de permanencia y sostenibilidad; ya que, los resultados que se comenzaron a dar, prefiguro el incremento de las desigualdades sociales y económicas; del incremento de la pobreza y el crecimiento de la extrema pobreza. Además del crecimiento de otras economías, que comenzaron a superar la economía norteamericana, como lo ha sido Japón, posteriormente China y en estos últimos tiempos, lo tenemos a Rusia e Irán. De esa manera se inicia la disputa por los mercados en los diversos continentes del mundo.

Particularmente, la presencia de China en América Latina, es muy sorprendente y acelerado; según Sinesio López, nos dice lo siguiente: “El comercio entre China y América Latina ascendió a 206 mil millones de dólares en 2017, con un aumento de 18,8% interanual, convirtiéndose en el principal socio comercial de Suramérica. Mientras la participación de las importaciones latinoamericanas desde Estados Unidos descendió del 50% del total en el 2000 a 33% en 2016, en ese mismo periodo las importaciones latinoamericanas provenientes de China aumentaron del 3 al 18%. En materia de inversiones América Latina se convirtió en el segundo receptor de Inversión Extranjera Directa (IED) desde el gigante asiático con un 14%, luego de Asia. Desde el año 2003 China ha invertido más de US$ 110.000 millones (hasta 2017), y más de la mitad fue en los últimos cinco años. Los bancos públicos de China prestaron más recursos a países latinoamericanos y caribeños que el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en la presente década (CLACSO, 2022)”.

Del mismo modo, por ese camino va Rusia e Irán, como también la India, que se vienen constituyendo en potencias económicas y comerciales mundiales; por lo que para detener este proceso de avance de inversión extranjera directa en América los Estados Unidos, también están planteando el impedimento de que estos países imperialistas, puedan tener una presencia importante, predominante en lo económico y comercial en este continente.

Por lo tanto, considero que la invasión a la República Bolivariana de Venezuela se debe a tres factores sumamente importante y peligroso para los Estados Unidos. Primero, que, desde hace cerca de 25 años, Venezuela fue un país que rompió con el modelo de desarrollo neoliberal, implementando su modelo al que lo denomino “Socialismo Siglo XXI”, de esa manera se convirtió en una nación independiente, que no estuvo subordinado ni se convirtió en colonia; esperemos que siga dentro de esa línea.

Segundo, nacionalizó su principal materia prima, como es el Petróleo; que es uno de los recursos naturales, por el que los Estados Unidos, ha invadido muchos países, particularmente medio oriente, con el propósito de tener el control y la administración de este recurso natural sumamente importante para sus industrias.

Y por último, es el país que le abrió las puertas a la inversión China, Rusa e Irán, inclusive estaba en proceso de incorporarse al BRISC conglomerado de países que buscan comercializar sus productos y materias primas dentro del marco de una moneda diferente al dólar.

Por lo tanto, el gobierno norteamericano, busca recuperar su espacio geopolítico de su “patio trasero”; para lo cual, ha generado toda una narrativa vinculada la mentira y a la creación de lo que Chomski lo describe como “Estado Fallido”;  de esa manera justificar la intervención en cualquier país del mundo, sin tener que pedir permiso o autorización a los organismos supranacionales; que se han convertido en cascaron validando, las acciones del gobierno norteamericano, como es el caso de la invasión a Venezuela.

Esto va a implicar que estamos retornando a la etapa de la colonización, donde los países que se consideran “En vía de desarrollo”, van a tener que luchar por su soberanía o se convertirán en dependiente. Ya que, la democracia liberal y representativita, es un simple formalismo mientras estén a favor y trabajen subordinadamente para la recuperación de la economía imperialista que se encuentra en crisis.

Por lo que, para salir de esa situación crítica en que se encuentra los Estados Unidos, tiene que actuar de manera audaz, a la ofensiva con el propósito de tener el control político, económico y con presencia militar en los países, como lo viene haciendo con algunos países de América, donde ha destinado tropas militares.

Es interesante seguir analizando, y hacer el seguimiento a las acciones que desde hace dos décadas el gobierno norteamericano, ha venido “acorralando” a Venezuela, buscando asfixiarlo económicamente, similar a lo que viene haciendo con Cuba; esta intervención norteamericana a Venezuela, se inicia: primero, con el bloqueo económico, y la prohibición de empresas privadas transnacionales y países, realizar convenios o invertir en Venezuela; segundo, el proceso de desinformación o “Fake News”, una ofensiva comunicacional, para generar condiciones para una intervención; tercero, manejar un discurso de que Venezuela es un “Estado Fallido”, con la finalidad de generar desgobierno, ingobernabilidad, caos, crisis económica, migración, etc.; y por último, la intervención militar, para iniciar una transición democrática, colocando a sus lideres títeres, que realicen una política entreguista.

 

De esa manera estamos ingresando a un nuevo orden mundial, cuyos valores y políticas han comenzado a retornar de lo que fue antes de la I y II Guerra Mundial, basado en la colonización mediante acciones violentas, la militarización de los territorios, en el resurgimiento de los Estado Nación, en el predominio de la cultura occidental, la incursión del catolicismo y el protestantismo.

Lo que se ha visto en Venezuela, va a continuar con Groenlandia, Irán, Cuba, y otros países en América, que no se han puesto de rodillas al Gobierno Norteamericano.

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